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domingo, septiembre 20, 2026

La debacle del Deportivo Coopsol

Durante más de dos décadas, Deportivo Coopsol fue uno de los nombres inseparables de la Segunda División peruana. El denominado “Submarino Amarillo” tuvo estabilidad económica, peleó varias veces por el ascenso y llegó a convertirse en el club con mayor permanencia en la categoría. Sin embargo, el proyecto encabezado por Freddy Ames nunca consiguió alcanzar la Liga 1 y, después de años de campañas cada vez más discretas, terminó protagonizando un rápido descenso en la estructura del fútbol peruano.

En septiembre de 2025 perdió la categoría después de 21 temporadas consecutivas en Segunda División. Un año después, la caída continuó: Coopsol no pudo salvarse en la Liga 3 2026 y descendió a la Etapa Departamental de la Copa Perú. Un desenlace impensado años atrás para uno de los proyectos privados más longevos del fútbol de ascenso peruano.

Un proyecto que comenzó en 2004
La historia de este Coopsol comenzó en 2004, cuando el Grupo Coopsol decidió absorber al Deportivo Aviación. El proyecto empresarial ingresó así a la Segunda División y se convirtió además en uno de los primeros casos del fútbol profesional peruano constituido bajo la figura de una sociedad anónima.

Los resultados aparecieron rápidamente. En 2005 alcanzó el subcampeonato de Segunda División y, debido al formato existente entonces, continuó su camino en la Copa Perú, donde llegó hasta los octavos de final antes de ser eliminado por Atlético Minero.

En mayo de 2009 adoptó oficialmente la denominación Deportivo Coopsol y con el paso de los años se convirtió en uno de los habitantes habituales de la categoría.

El equipo de Freddy Ames estuvo varias veces muy cerca del objetivo. Fue subcampeón en 2011 detrás de José Gálvez, repitió el segundo lugar en 2012 ante Pacífico FC y nuevamente terminó segundo en 2014, temporada en la que Deportivo Municipal consiguió el ascenso.

Fueron oportunidades que pasaron y que, vistas desde el presente, resumen buena parte de la historia del club: estabilidad para competir, protagonismo durante distintas etapas, pero un ascenso que nunca llegó.

El contraste con Sport Coopsol
Precisamente allí aparece una de las grandes paradojas del proyecto encabezado por Ames. Antes de esta etapa, Sport Coopsol sí había conseguido llegar a Primera División. Aquel equipo ganó la Segunda División en 2003 y posteriormente su categoría terminó en manos de la Universidad de San Martín de Porres.

Con Deportivo Coopsol, en cambio, el grupo mantuvo durante más de dos décadas un proyecto con presencia permanente en el fútbol profesional, pero nunca pudo repetir deportivamente aquel salto a la máxima categoría.

Coopsol tampoco construyó alrededor suyo una hinchada numerosa comparable con la de otros clubes históricos que pasaron por Segunda. Su presencia estuvo asociada principalmente a la continuidad institucional y económica de un proyecto privado. Aun así, 21 temporadas consecutivas terminaron convirtiéndolo inevitablemente en parte de la historia de la categoría.

2019, el año en que estuvo más cerca
Si hubo una temporada en la que el Submarino Amarillo pudo cambiar su historia, esa fue 2019. Después de una campaña irregular en la Liga 2, Coopsol reaccionó bajo la conducción de Francisco Melgar y consiguió acceder a los play-offs. Primero eliminó a Santos FC por un contundente 5-0 global y posteriormente superó a Alianza Atlético por 2-1.

Así llegó al Cuadrangular de Ascenso junto a Atlético Grau, Deportivo Llacuabamba y Sport Chavelines. Coopsol perdió 2-0 frente a Grau, empató 1-1 con Llacuabamba y llegó a la última jornada obligado a ganar. Cumplió con su tarea al golear 4-0 a Chavelines, pero el empate entre Grau y Llacuabamba terminó dejándolo fuera de los dos puestos de ascenso.

Ese mismo año también protagonizó una recordada Copa Bicentenario. Derrotó 3-0 a Universitario durante la fase de grupos y volvió a eliminar al cuadro crema en cuartos de final mediante los penales, antes de caer frente a Atlético Grau en semifinales. Fue probablemente el último gran Coopsol.

Del protagonismo a las campañas irregulares
Después de 2019, el equipo comenzó a perder terreno. En 2020 terminó séptimo; en 2021 fue noveno; en 2022 ocupó el décimo puesto y en 2023 quedó octavo. Durante 2024 logró avanzar a la segunda fase de la Liga 2, pero terminó cuarto en su grupo y quedó a solo un punto de ingresar a los play-offs. Ya no era aquel Coopsol que acumulaba subcampeonatos y amenazaba constantemente con alcanzar Primera División.

Y en 2025 llegó el golpe definitivo. El Submarino Amarillo terminó penúltimo de su grupo durante la primera etapa y tuvo que disputar la fase por la permanencia. El 20 de septiembre, la derrota por 1-0 frente a Pirata FC en Chiclayo consumó lo que durante años parecía improbable: Deportivo Coopsol descendió por primera vez. Se terminaban así 21 temporadas consecutivas en la Segunda División.

La Liga 3 tampoco pudo detener la caída
El descenso podía interpretarse como una oportunidad para reorganizar el proyecto y buscar un rápido retorno. La temporada 2026, sin embargo, profundizó la crisis deportiva.

Coopsol fue ubicado en el Grupo B de la Liga 3, compartiendo competencia con Pacífico FC, Unión Huaral, Juventud Huracán de Supe y los equipos de reserva de Alianza Lima, Sporting Cristal, Universitario y Sport Boys, entre otros.

Mientras la pelea por los primeros lugares se desarrollaba en la parte alta, el Submarino Amarillo quedó atrapado en la lucha por la permanencia. Llegó a la recta final prácticamente sin margen de error. El empate 1-1 frente a Sport Boys Reserva prolongó momentáneamente sus posibilidades, pero lo dejó obligado a ganar sus compromisos restantes y esperar que otros resultados también jugaran a su favor.

La reacción no fue suficiente y el descenso terminó consumándose. En apenas dos temporadas, Deportivo Coopsol pasó de competir en la Liga 2 a quedar relegado a la Etapa Departamental de la Copa Perú.

El declive de un proyecto que nunca alcanzó su gran objetivo
El caso Coopsol resulta particular porque su caída no puede explicarse únicamente desde los habituales problemas económicos que han golpeado a numerosos clubes del ascenso peruano.

Durante buena parte de su historia, el proyecto de Freddy Ames tuvo continuidad y estabilidad institucional. Precisamente por ello resulta llamativo que, después de más de veinte años intentándolo, nunca pudiera materializar su principal objetivo deportivo: alcanzar la Liga 1.

Hubo cuatro subcampeonatos, temporadas competitivas, numerosos entrenadores y planteles, una recordada campaña en 2019 y más de dos décadas de presencia profesional. Pero faltó el ascenso.

Ahora el escenario es completamente diferente. La Etapa Departamental de la Copa Perú aparece en el horizonte de un club que hasta hace poco parecía un integrante permanente de la Segunda División. Allí deberá intentar reconstruirse y comenzar un largo camino si pretende regresar al fútbol profesional.

Deportivo Coopsol nunca tuvo detrás una gran masa de aficionados ni representó a una de las plazas tradicionales del fútbol peruano. Sin embargo, su prolongada permanencia hizo que el Submarino Amarillo se convirtiera en parte de la identidad de la Segunda División.

Por eso su caída resulta especialmente simbólica: el equipo que durante 21 años buscó subir un escalón terminó bajando dos en apenas un año. De ser el club con más temporadas en la Liga 2, Deportivo Coopsol tendrá ahora que empezar nuevamente desde la Copa Perú.

Redacción SegundaPerú

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