Liga 3: El laberinto que frenó a Carlos Stein

La ausencia de Carlos Stein en la programación de la primera fecha de la Liga 3 2026 no solo generó sorpresa entre sus hinchas, sino que también abrió un intenso debate sobre los procedimientos administrativos que rigen el fútbol peruano. Lo que parecía ser un simple trámite terminó convirtiéndose en un caso que hoy pone bajo la lupa a la Agremiación de Futbolistas Profesionales del Perú (SAFAP) y a las entidades encargadas de organizar el torneo de ascenso.

El club norteño no pudo ser programado para enfrentar a Juventud Cautivo debido a problemas administrativos relacionados con la obtención de la constancia de no adeudo, documento indispensable para participar en la competencia.

Lo llamativo del caso radica en que la actual administración asegura haber recibido en octubre de 2024 una certificación oficial emitida por SAFAP en la que se indicaba que la institución no registraba deudas pendientes con futbolistas. Con esa documentación, los nuevos dirigentes asumieron la conducción del club convencidos de que la situación económica heredada estaba completamente regularizada.

Sin embargo, meses después, la misma agremiación notificó la existencia de obligaciones pendientes correspondientes al año 2023 por un monto superior a los 17 mil dólares y 75 mil soles, situación que impidió la emisión de una nueva constancia y terminó bloqueando la participación de Carlos Stein en el inicio de la Liga 3.

La contradicción entre ambos documentos ha generado una serie de interrogantes. Desde la institución lambayecana consideran que existió una grave inconsistencia administrativa que terminó afectando directamente la planificación deportiva del club y perjudicando a jugadores, comando técnico e hinchas.

El problema tomó mayor relevancia luego de que el propio club emitiera un comunicado informando que su debut oficial había sido postergado por motivos administrativos ajenos a la institución, mientras que Juventud Cautivo, rival programado para esa jornada, confirmó la suspensión del encuentro.

Más allá del caso puntual, la situación ha reabierto el debate sobre los mecanismos de control y fiscalización en el fútbol de ascenso. La incertidumbre generada por la aparición de deudas que aparentemente no figuraban en certificaciones anteriores deja dudas sobre la confiabilidad de los procesos administrativos que deben cumplir los clubes para competir.

Mientras se espera una solución definitiva, Carlos Stein continúa a la espera de poder regularizar su situación y sumarse al campeonato. Lo ocurrido podría convertirse en un precedente importante para futuras evaluaciones sobre la transparencia y coordinación entre los organismos que administran el fútbol peruano.

Por ahora, la gran pregunta sigue sin respuesta: ¿se trata de un error burocrático aislado o de una muestra de las deficiencias estructurales que aún afectan la gestión del deporte nacional? Lo cierto es que el principal perjudicado ha sido un club que, a pocos días de iniciar la temporada, vio frustrado su debut por un conflicto administrativo que todavía genera más preguntas que respuestas.

Con información de FM Sports

Redacción SP - X: @SegundaPeru

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