Se pensaba en vientos de cambio, se soñaba con un torneo fortalecido, con cambios de caras que traerían modernidad, pasos hacia adelante en la búsqueda de la tan ansiada consolidación, como un Campeonato de Ascenso serio, formal y con clubes que (por su carácter de tradicionales en muchos casos) atraerían las miradas del público que consume fútbol en nuestro país. Incluso, personas de nuestra mayor estima y reputación intachable levantaban la bandera del cambio, de ese cambio que nos llevaría hacia otro nivel.
Que ilusos fuimos…. Lamentablemente, el torneo de ascenso en el Perú ha involucionado….si, ha involucionado porque lejos de lograr lo mencionado líneas arriba, estamos asistiendo a (prácticamente) la defunción de uno de los equipos más representativos de la divisional y del fútbol Peruano, como lo es el Sport Boys del Callao, el cual lejos de tener el apoyo de sus propios dirigentes, hinchas y allegados, así como el soporte del ente rector del torneo, tan solo cuenta con un respirador artificial que no sabemos hasta cuando le permitirá subsistir.
Encima equipos que se lograron formar de la noche a la mañana, que han tenido (la mayoría) 2 técnicos ¡En 10 fechas, de 30!, con la solvencia económica del tamaño de un arroz y sin la exposición mediática que tanto se necesita para que estos clubes puedan autogestionarse.
Autogestionarse, claro que sí. Porque lamentablemente, por distintos factores, la Segunda División no ha podido (o quizá no ha sabido) como gestionar recursos para los clubes, limitándose simplemente a intentar cubrir sus costos operativos con un contrato televisivo que sólo beneficia al ente principal pero que no “chorrea” hacia los que participan en dicho torneo.
Sumenle una directiva que luego de más de 3 meses no puede ser inscrita en Registros Públicos por vacíos legales evidentes y que eran de conocimiento de ellos mismos, pero (como en muchas ocasiones pasa) se optó por la política de “botar la basurita debajo de la alfombra” para continuar, pero sin embargo la misma firma resoluciones de quita de puntos (entre otras) que carecen de sustento legal.
Y encima, oh casualidad y coincidencia, un aparato periodístico especifico (y conocido por los que tenemos años en este mundo) que lejos de denunciar y hacer notar la realidad de lo que se vive, nos quiere hacer pensar que estamos en DisneyWorld y que los equipos de este campeonato lo vienen llevando “de manera normal” haciendo calificativos a quienes no piensan u opinan como
ellos, y haciéndonos recordar procedimientos funestos de manipulación de la información de otras épocas en nuestro país (obviamente que a una escala mucho menor, no creemos realmente que les de para mucho más que eso).
La Segunda División necesita cambios de raíz, gerenciamiento, manejo a nivel empresarial que permita recuperar la importancia de un producto dentro del gran paquete llamado Fútbol Peruano, que por su naturaleza tiene que estar llamado a ser el más importante a nivel nacional luego del fútbol de Primera División, y no ser lo que es hasta hoy: Un torneo de tránsito, donde pocos quieren estar porque es, prácticamente, inviable.
Como nos comentaba un dirigente vinculado a uno de los clubes participantes, y es una realidad muy cruda pero hay que decirla, los que tienen la capacidad para reflotar este producto no quieren entrar, porque no tienen tiempo o porque simplemente no quieren verse asociados a un producto vinculado a violencia, corrupción y cero ganancias. No quisiéramos pensar que el final de esta historia será que la Segunda División finalmente sea desterrada y eliminada del mapa para dar paso a un torneo a todas luces dantesco y funesto como la actual Copa Perú.
Desde Segunda Perú, SIEMPRE nuestra intención ha sido, es y será, tener a nuestro torneo en el escalón que se merece, como único peldaño previo al fútbol de 1ra, pero tampoco por ello podemos soslayar lo que pasa y mentir (o decir verdades a medias) pensando defender intereses, ser acreditados para un campeonato o ganar seguidores en las redes sociales. Cada persona sabe lo que hace y las cosas que tiene que hacer o decir para sobrevivir, imaginamos, ganando un sueldo, pero vivir de “Pajas Mentales” no ayuda, a todo nivel, nos hace creer que estamos en un mundo paralelo, y mientras eso suceda, seguiremos viendo como el patrimonio de las ciudades participantes, sus clubes, seguirán pasando penurias extremas o dependiendo de mecenas que
estarán mientras todo vaya bien, pero si no es así, formarán parte de la larga lista de dirigentes “part time” que tenemos.
Ojalá este 12 de Julio, en las anunciadas elecciones en la ADFP-SD se pueda lograr encontrar a las personas que quieran (pero sobre todo puedan) impulsar esos cambios de raíz que necesita el torneo. Querer es poder, dice el dicho. Hay que ver si los que lleguen, quieren y pueden…. sino, total: Miente miente….que siempre algo queda.
Por Carlos Bolívar - Twitter: @CarlosBolivar80

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